Capítulo 1: El primer contacto (o cómo empieza todo)
No hacemos llamadas frías. No compramos listas. No perseguimos a nadie con siete correos de seguimiento. Si alguien no está listo, no está listo.
La primera conversación no es una venta
Es la parte que más nos diferencia: en la primera reunión no llevamos una propuesta. Llevamos preguntas. Presentar una propuesta antes de entender el negocio es vender lo que tenemos, no lo que hace falta. Esto es lo que preguntamos — toca cada una:
Escuchar de verdad
En la práctica significa dos cosas: tomar notas —todo, porque un detalle suelto en el minuto cuarenta acaba siendo la idea que organiza el proyecto— y no interrumpir con soluciones.
Cuándo decimos que no
Qué te llevas de esta primera reunión
Aunque no acabemos trabajando juntos: una lectura honesta de en qué punto estás, dos o tres cosas que puedes hacer por tu cuenta esta semana, y una idea aproximada de coste y plazo. No cobramos esa reunión y no te pedimos exclusividad.
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