Los cimientos invisibles: dominio, hosting, HTTPS y RGPD
Son las tuberías. Aburridas, invisibles y críticas: el día que una falla, no hay diseño que valga.
El dominio: que esté a tu nombre
Debe estar registrado a tu nombre, con tu correo como contacto administrativo. Es un problema clásico: una agencia registra el dominio en su propia cuenta, la relación se acaba y el cliente no es dueño de su propia dirección. En WebNup el dominio se registra siempre a nombre del cliente, y las credenciales son suyas desde el primer día.
El hosting: dónde vive tu web
HTTPS: obligatorio
El candado. Cifra lo que viaja entre el visitante y tu web. Los navegadores marcan como “no seguro” cualquier web sin él, y sin HTTPS no puedes pedir legalmente ningún dato personal. Hoy es gratis y automático — no tenerlo no tiene excusa.
Copias de seguridad
La pregunta no es si algo va a fallar, sino cuándo. Lo mínimo: copias automáticas diarias, guardadas fuera del propio servidor, con al menos treinta días de historial y probadas alguna vez. Una copia que nunca se ha restaurado no es una copia: es una suposición.
Lo legal, en corto
Obligatorio por la LSSI. Identidad del titular, NIF, domicilio y contacto.
Exigida por el RGPD. Qué datos recoges, para qué, con qué base legal, cuánto los guardas y cómo se ejercen los derechos de acceso, rectificación y supresión.
Consentimiento antes de instalar cualquier cookie que no sea estrictamente necesaria. Rechazar tiene que ser tan fácil como aceptar.
Casilla de consentimiento sin marcar por defecto y enlace a la política de privacidad.
No somos abogados y esto no es asesoramiento jurídico, pero las sanciones por incumplir el RGPD son reales y no distinguen entre una multinacional y una peluquería.
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